domingo, 5 de diciembre de 2010

El origen de la timidez

Antes de empezar con la batalla en sí, debemos analizar y replantear por que somos tímidos. Seguro que habéis visto escenas en películas o series en las que un paciente con un trauma, fobia o miedo, es atendido por un psicólogo y este les hace recordar y encontrar la situación en la que se produjo el hecho traumático y a partir de ahí empezar a trabajar en la curación. De igual manera, la timidez no es más que un miedo, el cual tiene su explicación.

Una de las preguntas fundamentales sobre la timidez es si es algo con lo cual las personas nacen o es algo que adquieren en algún momento crucial de sus vidas. Lo que la psicología ha descubierto es que existe una tendencia biológica hacia la timidez, lo cual puede explicarse porque los hijos de padres tímidos son tímidos. Quizás podrías revisar en tu familia y ver si existen personas cercanas a ti que sean tímidas, eso puede darte una pista sobre lo que has aprendido en modelos que no han sido extrovertidos.

Si embargo, otros investigadores afirman que los niños de 3 años de edad que muestran esos comportamientos tímidos, se debe a que han aprendido las conductas retraídas de personas cercanas o por experiencias propias que le lleven a responder con timidez. Llegar a una conclusión definitiva es como responder a la pregunta de qué fue primero el huevo o la gallina. Quizá si se puede asegurar que los síntomas de la timidez aparecen a temprana edad y conforme se producen las experiencias de socialización , se agudizan o desaparecen.

Lo que sí han encontrado los científicos son diferencias significativas entre el sistema nervioso de los niños tímidos y el de los niños confiados y extrovertidos, de hecho se encontró que hay una región del cerebro llamada “complejo amigdalino” que muestra una gran actividad en los tímidos ante la presencia de desconocidos y situaciones nuevas. El núcleo amigdalino es una de las zonas de la masa encefálica que está relacionada con la capacidad para distinguir los rostros y es una de las que rige la emotividad, en especial los comportamientos relacionados con la agresividad.

Aunque podamos sentirnos presos por la biología, incluso por nuestros genes, o por nuestros aprendizajes de la infancia, hay una muy buena noticia: la capacidad de adaptación y de aprendizaje de nuevas conductas en el ser humano es inmensa, así que puedes aprender a liberarte de los rasgos tímidos, incluso puedes aprender a proyectarte como una persona espontánea cuando lo desees, o como un introvertido muy interesante para el sexo opuesto y para las demás personas.

En psicología también se ha dado una corriente que ha profundizado en cómo aprendemos a ser tímidos. Dentro de estas hipótesis se afirma que la respuesta de la timidez es una reacción fóbica ante situaciones sociales, frente a las cuales los comportamientos extrovertidos han traído consecuencias negativas, quizás burlas, ridículo o falta de atención. Por ejemplo, para un extrovertido el rechazo de una mujer puede ser algo divertido. Sin embargo para el tímido el rechazo de una mujer puede ser altamente perjudicial, debasta  su estima y valida los comportamientos de recelo y resguardo. De hecho he descubierto que mucha gente empezo a ser tímido cuando en su infancia trataron de ser espontáneos, de ser auténticos y los adultos o los niños mas extrovertidos los reprimieron.

A los factores hereditarios y sociales creo que hay que añadir el factor circunstancial; los complejos y fobias. Todos tenemos algo de nuestra apariencia o personalidad que quizá cambiaríamos, algunos tienen esto exacerbado, y de hecho les gustaría volver a nacer de nuevo pero bien, incluso a las personas más atractivas les pasa. También hay momentos en nuestras vidas que nos cambian por completo, la expresión tan famosa de "ese momento me cambio la vida", suele usarse para expresar grandes y felices acontecimientos de una persona. Pero para mucha gente no significa nada positivo, significa el comienzo de un miedo en nuestro interior; son el inicio de fobias. De hecho en muchos casos la timidez se produce a partir de traumas o fobias concretas, son como el pistoletazo de salida que permite que la timidez se incremente en nosotros.

Y es lo que me pasó a mí, a los 14 años me tocaba hacer una exposición delante de la clase acompañado de un amigo, algo que practicamente todos hemos hecho. Antes ya había echo algunas exposiciones, aún así estaba algo nervioso pero nada fuera de lo normal, es más mi compañero que se llamaba Roberto se le veía mucho más inquieto. Lo que pasó fue algo tan simple y ridículo como que me tropeze al subir un escalón al dirijirme a la pizarra. Me levante y como era normal, la clase se rió... Inmediatamente despues me sonroje y note como el corazón parecia que fuera a salirse del pecho, como me subían las palpitaciones  llegando a sentirlas en las extremidades, algo que me producía un pequeño tembleque en todo el cuerpo y hacia que la voz se me quebraba. En futuras exposiones, me notaba más nervioso, reviviendo los mismo síntomas, y termine evitando las exposiciones.  Mi timidez había empezado.

En aquel momento no me di cuenta, pero poco a poco vi como me volvía menos extrovertido, mas inseguro,  mas ansioso, y con mas miedo a la gente; fueron cinco largos años... No fue hasta que viví otras experiencias dolorosas cuando sentí que era necesario un cambio. Por suerte... todo esta cambiando a lo largo del tiempo (aunque siempre recuerde ese escalón de madera marron oxidada).

El primer paso para sanar la timidez está en buscar las experiencias pasadas que te mostraron que no valías lo suficiente y empezar a sanarlas. A partir de allí sanarás creencias y sabrás que estabas muy equivocado en el poco valor que te dabas, y en el mucho valor que les dabas a las demás personas.

Hay otras fuentes de la timidez entre las cuales puedes encontrar alguna de estas:


1. El recuerdo recurrente de una mala experiencia interpersonal propia u observada en otros.

2. Imaginar que se va a actuar inadecuadamente y hallarse constantemente ansioso por ello.

3. No aprender las habilidades sociales necesarias.

4. Aprender que uno resulta “inadecuado” y traducirlo en ideas recurrentes como “soy un inútil”, “nunca seré capaz”, “soy demasiado raro”, “estoy muy loco”.

5. Quizás las personas importantes para ti, padres, profesores, amigos, amigas, y personas con autoridad para ti no mostraron interés en algo que tenías que decir o solían interrumpirte, corregir sistemáticamente tus opiniones, moralizan.


Si descifras el código de lo que te limita, podrás dar el siguiente paso, por que al final los limites no son más que fronteras que nos indica donde se encuentra nuestra felicidad... Espero que ya tengas más pistas. En el siguiente post hablaré  de los principales sintomas de los timidos, así como ciertos rasgos patológicos de la timidez cuando se vuelve algo crónico y limitante.

Buena suerte
Y nos vemos en la batalla!

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